El Tecnologico UTN

Investigadores argentinos diseñaron un corazón de látex y plástico


Posteado el 13.05.2019


Sonqo -que significa corazón en quechua- simula el funcionamiento del ventrículo izquierdo, principal responsable del bombeo de sangre al cuerpo humano. El desarrollo, especialmente útil para la medicina nuclear, colaboraría a mejorar la precisión del diagnóstico por imágenes.

El corazón es el órgano responsable de bombear la sangre al cuerpo a través de las arterias. Se estima que, en promedio, un corazón humano late 80 veces por minuto, 115 mil veces al día, 42 millones de veces al año. Simular estos latidos es el propósito del corazón de látex y plástico, diseñado y desarrollado en la Universidad Nacional de la General Sarmiento (UNGS), en colaboración con el Servicio de Medicina Nuclear del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, que depende de la UBA y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

“Este fantoma, también llamado simulador, reproduce cómo cambia la forma y el volumen del ventrículo izquierdo y también la actividad eléctrica que genera, algo sumamente útil para la medicina nuclear”, explica el doctor en Física y profesor universitario Eduardo Rodríguez en diálogo con Agencia CTyS-UNLaM.

El diagnóstico por imágenes es una de las principales herramientas que tiene el médico a la hora de trazar un plan para tratar al paciente. Como la precisión en este tema es fundamental se suele recurrir a un fantoma a la hora de calibrar los equipos y de evaluar su desempeño.

“Además de realizar esas tareas, este dispositivo permite valorar la precisión con la cual el software del equipo calcula los parámetros fisiológicos como puede ser el volumen ventricular”, señala Rodríguez.

El fantoma se prepara para simular algo específico como puede ser un caso de necrosis o de isquemia en un lugar y tamaño bien definido y, realizando una tomografía como en cualquier paciente, se corrobora cuán bien capta esta patología cardíaca el tomógrafo.

“Cuando un paciente entra al consultorio el médico sólo ve un incógnito, no tiene las respuestas como con Sonqo, es por eso que precisa confiar en la información que arroje el tomógrafo para poder dar un diagnóstico preciso”, remarca el físico a la vez que destaca que también es un dispositivo útil para entrenar el ojo del médico, sobre todo en los que recién están arrancando en cardiología nuclear.

Tras seis meses de trabajo, el equipo – integrado por los estudiantes de Ingeniería Electromecánica Pablo Calla y Nicolás Vargas; el doctor en Física y profesor universitario, Eduardo Rodríguez; Pablo Sanabria, Patricia Yapura y Natalia Aramayo del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo y la becaria del CNEA Victoria Bortulé- obtuvo un dispositivo rojo, elástico y muy similar a un corazón humano que ya fue distinguido en dos oportunidades.

Para la fabricación de sonqo se utilizaron varias técnicas artesanales y digitales, entre ellas impresión 3D, y los materiales elegidos fueron látex, silicona y PLA, ya que ninguno de ellos atenúa significativamente la radiación que tienen que captar los detectores del tomógrafo. 

Luego de seis meses de trabajo, el resultado fue un dispositivo rojo, elástico, parecido a un corazón y del tamaño de un puño cerrado que, a través del tomógrafo, aporta imágenes similares a la del órgano humano y que también representa con realismo su movimiento. El “corazón” se complementa con una parte mecánica que controla sus movimientos y los sincroniza con las mediciones del tomógrafo. Este desarrollo fue distinguido como trabajo destacado del área de mecatrónica y automatización del VI Congreso Argentino de Ingeniería Mecánica (CAIM 2018), realizado en Tucumán en octubre de 2018.

 

 

Fuente: ArgentinaInvestiga

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