El Tecnologico UTN

TUTORIAL: Cómo convertir un disco duro antiguo en un disco externo


Posteado el 10.03.2017


Cómo convertir un disco duro antiguo en un disco externo

Si has cambiado el disco duro de tu PC por un moderno y veloz SSD, y no sabes qué hacer con el disco antiguo, ¡no los tires, todavía puede serte muy útil! Convirérte tu HDD en una unidad de almacenamiento externo. Hacerlo es muy sencillo y solo tendrás que seguir algunos sencillos consejos.

1: ¿Por qué montarte tu propio disco externo?

Comprar un disco duro externo de calidad y a buen precio es tan sencillo como acercarte a cualquier gran superficie, tienda especializada en electrónica o tienda online y elegir uno. La oferta de productos es inmensa.

En torno al 75% del importe que pagas al comprar una unidad externa, está destinado a cubrir el coste del disco duro que alberga en su interior. ¿Por qué pagar ese 75% de más por un componente que ya tienes y que está cogiendo polvo en el fondo de un cajón? ¿No es mejor elección pagar solo 25% restante que corresponde a la caja del disco que no tienes y obtener así una unidad externa completa al mejor precio? 

Además de las razones económicas obvias, también existen motivos de fiabilidad. Al montar tu propia unidad de disco externa, sabrás en todo momento qué tipo y calidad de disco estás utilizando, mientras que en los discos externos que puedas comprar, esa elección correrá a cargo del fabricante, y puedes contar con que, al hacerlo, tendrá más en cuenta su beneficio que la fiabilidad para tus datos.

Por otro lado, tener a mano una caja externa para tus discos duros te dará la oportunidad de cambiar el disco en cualquier momento y conectar otros discos en caso de necesitar rescatar datos de otras unidades conectándolo por USB en lugar de tener que conectarlo directamente a la placa base, algo muy complicado en el caso de los portátiles.

2: Selecciona el disco duro adecuado

Elegir la unidad de disco correcta para montarla en tu disco duro externo será determinante a la hora de elegir una caja externa para él. Por ese motivo, conviene tener en cuenta algunas claves para elegir la unidad correcta.

Estado de salud del disco

Elegir un disco que no goza de buena salud para tu unidad externa es una pésima idea. Haciéndolo te arriesgas a perder todos los datos que contiene. Por ello, antes de nada, realiza un análisis de su estado para confirmar que el disco duro no tiene sectores defectuosos u otro tipo de fallos.

 

Estado de salud del disco

 

Para hacerlo solo necesitas utilizar la herramienta CrystalDiskInfo que puedes descargar desde su web y ejecutarla en tu equipo.

A continuación, selecciona en la barra superior la unidad a analizar y observa que, en el apartado Estado de salud, el programa indique Bueno y no muestre un estado En riesgo o Malo ya que esto indica que podría fallar en cualquier momento haciendo la unidad poco fiable.

Factor de forma

El factor de forma del disco afecta en dos aspectos a la elección de una caja externa.

En primer lugar, y más obvio, en el tamaño de la caja ya que tiene el mismo tamaño una caja para alojar una unidad de discos de 3,5” (que son los que habitualmente encontramos en el interior de los equipos de sobremesa), que una caja para discos de 2,5” (que son los SSD o discos para portátiles) de un tamaño mucho más reducido.

Además, existe un segundo factor decisivo que es la alimentación energética del disco externo. Los discos de 3,5” necesitan alimentación adicional ya que no es suficiente con los 5V que el conector USB le suministra. Como habrás podido adivinar, esta alimentación adicional viene en forma de enchufe, por lo que sus opciones de movilidad se ven condicionadas a tener siempre a mano una toma eléctrica.

 

Factor de forma de los discos duros

 

Por otro lado, los discos de 2,5” sí pueden funcionar con la energía que les suministra el puerto USB, por lo que simplemente tendrás que conectarlo a tu ordenador para comenzar a usarlo sin importar si estás en medio del desierto.

Interfaz de transferencia interna

La interfaz de transferencia de tu disco duro es otro de los aspectos que debes tener muy en cuenta a la hora de elegir la caja para tu disco externo y no llevarte desagradables sorpresas.

Los discos más antiguos utilizan conectores IDE que son fácilmente reconocibles por sus numerosos pines. Esta interfaz ofrece una velocidad de transferencia muy baja comparándola con los actuales, pero puede ser suficiente si no necesitas que la unidad sea muy rápida. Por ejemplo, puedes usar este tipo de unidades para crear y guardar copias de seguridad.

 

Interfaz de transferencia interna

 

La interfaz de transferencia más habitual en los discos duros actuales es SATA en sus distintas versiones, aunque por suerte eso solo afecta a la tasa de transferencia del disco ya que el conector es el mismo para todos ellos, ya sean SATA (150 MB/s), SATA 2 (300 MB/s) o SATA 3 (600 MB/s).

3: Cómo elegir la carcasa externa adecuada para tu disco duro

Ya has visto que el disco duro que elijas tiene una incidencia directa en la elección de la carcasa adecuada para él. Pero existen otros factores que también debes tener en cuenta y que cambiarán en función del uso que vayas a darle a dicha unidad de almacenamiento.

Qué tipo de caja necesitas

Eligiendo el tipo de carcasa adecuada puedes ampliar las funciones de tu disco duro externo y, por ejemplo, convertir un simple disco duro en un disco NAS, de red o en un centro multimedia.

Para ello solo tienes que elegir una carcasa que cuente con el hardware necesario para que, al insertar tu unidad de disco, realice la función que necesitas. Pasando de crear una simple unidad de almacenamiento externo, a convertir tu disco duro en un servidor de archivos en la nube con solo elegir la carcasa correcta.

 

Qué tipo de caja necesitas

 

En el caso de las cajas de disco externas con funciones multimedia, incluye en su interior los componentes necesarios para que tu disco duro pueda reproducir contenido por sí mismo en cualquier pantalla o reproductor, incluyendo su propio sistema de selección de películas, vídeos o fotos.

Conector externo

Ya hemos visto que el tipo de interfaz de transferencia condiciona la elección de la caja desde el punto de vista de la unidad de disco que quieras instalar en su interior, pero la conexión externa también la condicionará a los conectores disponibles en tu ordenador.

 

Cómo elegir la carcasa externa adecuada para tu disco duro

 

En este sentido, el conector más económico, versátil y común en este tipo de dispositivos es el USB 3.0 (de tipo A) ya que permite conectarlo sin problemas a puertos USB 2.0, obteniendo una amplia conectividad con tus dispositivos, o conectarlo a puertos USB 3.0, obteniendo la máxima velocidad que este estándar permite.

Por otro lado, si quieres montar una unidad de disco externa con proyección de futuro, puedes optar por una carcasa externa equipada con un conector USB tipo C con la que aprovechar toda la velocidad de las unidades más nuevas e incluso de los SSD. 

También puedes optar por otros conectores como Firewire o eSATA, pero este tipo de puertos están cayendo en desuso y no están presentes en muchos ordenadores, por lo que solo deberías elegir estos conectores si vas a utilizar tu disco duro externo para un fin muy concreto y con un ordenador determinado.

Material de la carcasa

Tal y como sucede al elegir la caja para un ordenador, el material en el que está construida la caja es importante ya que será la encargada de proteger tu unidad de almacenamiento frente a golpes e impactos, así como mantener el disco a una temperatura adecuada.

Los materiales más habituales en este tipo de cajas es el aluminio y el plástico, existiendo una cierta diferencia de precio entre ambos tipos.

Las cajas construidas en aluminio permiten una eficiente disipación del calor que produce el disco duro al funcionar, manteniéndolo siempre a la una temperatura de trabajo aceptable, lo cual contribuye a alargar la vida útil del componente, sobre todo si vas a hacer un uso continuado y exhaustivo de esa unidad.

Si solamente vas a utilizarla para copiar datos y llevarlos de un ordenador a otro, una carcasa externa fabricada en plástico te servirá a la perfección y podrás ahorrar algunos euros.

 

Qué tipo de caja necesitas

 

No obstante, si la unidad va a tener unas condiciones de trabajo en exteriores o en ambientes húmeros o polvorientos, tal vez sea recomendable optar por una carcasa rugerizada que proteja la unidad de disco interna frente a las inclemencias del tiempo y de golpes o vibraciones.

4: Monta la unidad dentro de la caja

Dado que la cada carcasa tiene su propio sistema de montaje, no podemos indicarte una forma concreta para hacerlo, aunque lo más habitual es encontrar dos tipos de montajes: sin herramientas o con tornillos.

En los montajes a base de tornillos solo necesitas desmontar uno o dos tornillos con un destornillador adecuado, que incluso en muchos casos se incluye junto a la caja, para acceder a su interior.

 

Monta la unidad dentro de la caja

 

Los montajes sin herramientas consisten en un sistema de pestañas o botones que, al presionarlo libera la tapa y permite el acceso al interior.

Una vez desmontada, solo tienes que insertar el disco en el conector de la caja y volver a montarla utilizando los tornillos o volviendo a presionar las pestañas o botones. Después, conecta el cable que une el disco duro externo con el ordenador y éste lo reconocerá sin problemas.

Como ya te hemos comentado antes, si estás utilizando un disco de 3,5” será necesario conectar el disco duro externo a una toma de corriente con la fuente de alimentación que incluye la carcasa. Este tipo de carcasas también suelen contar con un interruptor que permite encender o apagar la unidad externa sin tener que desenchufarla de la toma de corriente, algo que facilita mucho su uso. Una vez enchufada y encendida, conéctala a tu ordenador y podrás usarla con normalidad.

5: Conecta tus discos usando un Dock o un cable adaptador a USB

Utilizar de una caja externa para conectar tus discos duros al PC es una buena forma de mantenerlos protegido cuando los transportas, pero no es la única forma de convertir tu disco duro antiguo en un disco externo.

 

Conecta tus discos usando un Dock o un cable adaptador a USB

 

Los Docks de conexión te permiten conectar los discos duros a tu ordenador de una forma rápida y sencilla, a pesar de que su movilidad se ve afectada ya que son dispositivos que están pensados para utilizarse en un entorno de escritorio, y no como una solución de movilidad.

La ventaja es que existen una gran variedad de modelos de Docks de conexión para discos duros que permiten conectar discos de 3,5” y de 2,5” en el mismo dispositivo e incluso de forma simultánea.

Otra opción para conectar un disco duro a un puerto USB es utilizar un cable adaptador en el que en uno de sus extremos cuente con el conector adecuado para tu disco duro, y en el otro un conector USB para tu ordenador.

 

 

 

FUENTE: COMPUTERHOY

Compartir en Redes Sociales